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Aborto: “La teología no puede imponerse a las leyes”, dice un activista católico irlandés

Apocos días del referéndum en Irlanda, donde más del 60% de la población votó por el Sí al aborto legal, Jon O’Brien, uno de sus principales activistas y referente de Catholics for Choice (Católicos por el Derecho a Decidir, agrupación que tiene su sede en el país), expuso ante los diputados argentinos en el último día de las exposiciones, antes de la entrada del proyecto al recinto, el miércoles 13.

En diálogo con PERFIL, O’Brien repasa cómo su país, de gran arraigo católico y uno de los más restrictivos en lo que refería al aborto hasta ese momento en Europa –se consideraba ilegal ya que la Constitución establecía que el Estado debía defender la vida del no nacido–, y da sus impresiones del debate que se está dando en Argentina.

“Creo que el crecimiento de un país es tener experiencias como las que se están dando ahora en el Congreso. El aborto es un tema difícil, nadie quiere pensar en eso, salvo que uno lo necesite. Y hay mucha hipocresía respecto del tema, porque lo que sucede es que aquí las mujeres están muriendo a causa de abortos clandestinos. Lo que ocurre en El Salvador es un claro ejemplo de adónde no se debería querer llegar nunca. Allí las mujeres van presas, y pueden llegar a estar lejos de sus familias por 15 años solo por sospechar que se practicaron abortos. Por eso, que los legisladores argentinos estén escuchando puntos de vista es un gran paso adelante”, dice.

Antecedentes. En su organización trabajaron además por el matrimonio igualitario, el divorcio y el acceso libre a la anticoncepción. Según explica, en Irlanda, cada año, unas cuatro mil mujeres viajaban a otros países a practicarse abortos en lugares donde fuera legal. Pero hubo dos hechos que movilizaron a las mujeres a pronunciarse sobre el tema: en 1992, el caso de una chica violada de 14 años a quien la Justicia le impidió salir del país durante los nueve meses de gestación para prevenir que se hiciera un aborto en otro lugar provocó una reacción y el caso culminó en la Corte Suprema. Luego, hubo otro caso de una mujer que murió por no ser tratada al tiempo.

“El movimiento de mujeres fue muy importante. Salió a la calle la gente común que pensaba que las cosas no estaban bien. Había mucho enojo, las mujeres irlandesas no podían viajar libremente ni acceder a información. Las ricas siempre están protegidas y van a poder acceder a abortos. Pero la ley no funcionaba para todas”, agrega.

Avances. Así, el 25 de mayo pasado se votó el referéndum que elimina la enmienda en la Constitución donde no solo se establecía la ilegalidad del aborto, sino que se eliminaba la posibilidad de que el poder político legislara sobre el tema. Con un 66% de los votos, se impuso el Sí. “Lo que pasó en mi país, luego de que nos conformáramos como república, fue que la jerarquía eclesiástica tomó partido en muchos temas sociales que afectaron los derechos de las mujeres, y la salud de las mujeres; los afectaron negativamente, porque se impuso la teología en las leyes. Un país no puede estar desconectado de la vida real de sus habitantes”, enfatiza.

El experto agrega que “hay que distinguir la Iglesia de la jerarquía eclesiástica. Yo soy parte de la Iglesia, soy católico. La Iglesia somos todos. Y los católicos tienen abortos, se divorcian, son gays, lesbianas, trans. Quienes abortan en Irlanda, y acá en muchos casos también, son católicos, creo que eso tiene que decirse. Los obispos irlandeses se pronunciaron en contra, pero dijeron que era importante que la gente votara a conciencia, y eso hace a una democracia”, concluye O’Brien.

Este artículo fue publicado originalmente por Perfil.

Catholics For Choice